Cuánto cuesta una página web en 2026: precios reales por tramos
Los tramos reales de una web profesional —de la landing desde 1.500 € a la aplicación desde 8.000 €—, qué incluye cada uno, qué queda fuera y las señales de un presupuesto trampa.

Es la pregunta que más nos hacen y la que peor responde el sector: ¿cuánto cuesta una página web? La respuesta habitual —«depende»— es cierta e inútil a la vez. Así que vamos a hacer lo contrario de lo habitual: darte números reales, decirte qué incluye cada tramo y enseñarte a detectar un presupuesto trampa.
Por qué te dan precios tan distintos
Por el mismo encargo puedes recibir presupuestos de unos cientos de euros y de varias decenas de miles. No es (solo) picaresca: es que «una web» puede ser cosas muy distintas. Una plantilla retocada en una tarde y una plataforma a medida con reservas y pagos comparten nombre, pero no oficio. Lo que de verdad mueve el precio es esto:
- Plantilla o diseño propio. La plantilla ahorra al principio y se paga después: mantenimiento, rigidez y un diseño compartido con medio sector.
- El alcance. No cuesta lo mismo una web de una sola página que una de quince páginas, ni una web informativa que una con reservas, pagos o área privada.
- Los contenidos. ¿Quién escribe los textos y de dónde salen las fotos? Es la partida que más presupuestos rompe por no hablarse a tiempo.
- Quién responde después. Una web publicada no es una web terminada: alguien tiene que responder cuando algo falla o hay que cambiar algo.
Los tramos reales, por tipo de proyecto
Estos son nuestros precios orientativos públicos — los mismos que verás en cualquiera de nuestras páginas — y lo que incluye cada tramo:
- Landing page — desde 1.500 €. Una sola página con un solo objetivo: una campaña, un servicio, un lanzamiento. Diseño propio, rápida y con la base SEO técnica de serie.
- Web corporativa — desde 3.000 €. El estándar para un negocio: varias páginas (servicios, quiénes somos, contacto…), cada servicio con la suya, formularios que cualifican y estructura pensada para posicionar.
- Tienda online — desde 5.000 €. Catálogo, carrito, pagos y gestión de pedidos. El salto de precio está en la lógica: una tienda es una aplicación que cobra.
- Aplicación web — desde 8.000 €. Reservas con pago, áreas de cliente, paneles de gestión: software a medida alrededor de tu operativa.
Precios orientativos, presupuesto cerrado
El «desde» es honesto: el precio final depende del alcance. Pero una vez acordado, nuestro presupuesto es cerrado — lo acordado es lo que pagas. Una web corporativa suele estar lista en 2-4 semanas; los proyectos mayores —una tienda, una aplicación— llevan más, y el plazo se acuerda por escrito junto al precio. Si un presupuesto no te fija el precio por escrito antes de empezar, no es un presupuesto: es una estimación con sorpresas dentro.
Los proyectos grandes, por hitos: la inversión a meses vista
En los alcances de aplicación —reservas, áreas privadas, plataformas— trabajamos además con propuestas por hitos: el proyecto se trocea en fases de entrega repartidas en varios meses, y cada hito termina con algo funcionando en producción, no con una maqueta ni un «avance». La inversión se reparte en una cuota mensual mientras dura el proyecto, así que no hay un pago grande de golpe y el gasto acompaña al progreso.
Y el detalle que más tranquiliza: puedes parar al final de cualquier hito. Si el proyecto se detiene ahí, pagas solo lo entregado hasta ese punto — y lo entregado ya funciona por sí solo, porque cada fase se diseña para sostenerse sin la siguiente. El riesgo queda acotado hito a hito, y la propuesta lo deja todo por escrito antes de empezar: fases, entregas, cuota y puntos de parada.
Tu proyecto, por hitos
una cuota al mesLa web, publicada y funcionando
Mes 1–2
El área privada, en marcha
Mes 3–5
Proyecto completo
Mes 6–8
Lo que suele quedar fuera (y conviene preguntar)
Casi ningún presupuesto de diseño web incluye todo lo que la web necesita para vivir. Antes de comparar, pregunta por estas cuatro partidas:
- Dominio y alojamiento. Coste recurrente, normalmente aparte. Pregunta a nombre de quién se contratan: deben ser tuyos.
- Textos y fotografías. Si no los pones tú, alguien tiene que crearlos, y eso es trabajo presupuestable.
- Mantenimiento. Actualizaciones, copias, soporte. Pregunta qué pasa el día 31 después de publicar.
- SEO continuado. Una cosa es la base técnica (indexación, estructura, rendimiento — eso debe venir de serie) y otra el trabajo mensual de contenidos y autoridad. Nadie regala lo segundo.
¿Y una web con un builder por veinte euros al mes?
Los builders tipo arrastrar-y-soltar y las webs generadas con IA existen, funcionan y tienen su sitio: si estás validando una idea, si todavía no vives de la web o si necesitas algo publicado esta semana, son una primera etapa razonable — lo mismo que dijimos de las plantillas en nuestra guía para arquitectos.
Lo que conviene saber antes de elegir esa vía es lo que no se ve en el precio: la web vive en una plataforma que no es tuya (si dejas de pagar, desaparece), el rendimiento y el SEO técnico tocan techo pronto, y cada necesidad nueva —reservas de verdad, un área de clientes, una integración— acaba en «eso no se puede» o en un plugin de pago más. El día que la web pasa de tarjeta de visita a canal de captación, ese techo se nota. Nuestro consejo honesto: empieza donde puedas, pero sabiendo dónde está la salida.
Señales de presupuesto trampa
- Precio sin alcance por escrito. Si no está escrito qué incluye, incluirá lo mínimo.
- «SEO incluido» sin explicar qué es. Suele significar «instalamos un plugin».
- Mensualidad eterna sin propiedad. Si dejas de pagar y te quedas sin web, no compraste una web: la alquilaste.
- Nadie te pregunta por tu negocio. Un presupuesto serio se hace después de entender qué vendes y a quién; uno al peso, antes.
La pregunta de fondo: gasto o inversión
Una web de 3.000 euros parece cara al lado de una de 300 — hasta que se mide en clientes. Si tu ticket medio son cientos o miles de euros (una reforma, un tratamiento, un caso), la web se paga con muy pocos encargos que entren por ella. La pregunta útil no es «cuánto cuesta la web», sino «cuántos clientes tiene que traer para pagarse» — y esa cuenta, con los tramos de arriba, suele salir en clientes que se cuentan con los dedos de una mano.
Cómo comparar presupuestos sin volverte loco
Pide a todos los candidatos lo mismo, por escrito: qué páginas, qué funcionalidad, quién pone los contenidos, de quién es el diseño y el código, qué plazo y qué pasa después de publicar. Con el alcance igualado, los precios por fin significan algo — y las diferencias que queden te estarán contando quién hace qué.
Si estás en ese punto, cuéntanos tu proyecto: te decimos en qué tramo cae y te damos un presupuesto cerrado en un máximo de 48 h tras el diagnóstico. Así trabajamos el desarrollo web a medida y así lo aplicamos con los negocios de nuestra tierra en el diseño web en A Coruña.


